Esta semana, Elon Musk negoció con éxito un acuerdo para comprar Twitter por 44.000 millones de dólares, el equivalente al PIB de Venezuela. Todo el mundo está hablando de ello, así que hemos querido analizar lo que esto significa, y lo más importante, lo que significa para el Twitter venezolano: ¿cambiará la forma en que se desarrolla la conversación política en las redes sociales? ¿Cambiará la dinámica entre el comportamiento inorgánico y orgánico promovido por los actores políticos en Venezuela?
Armamos esta explicación con ProBox y también seleccionamos algunas investigaciones relevantes sobre la libertad de expresión, la moderación de contenidos y la censura de los regímenes autoritarios.
Entonces, ¿qué pasó?
Elon Musk compró Twitter. Hasta ahora, Twitter era una empresa pública regulada por un consejo de administración. Pero ahora, si la empresa pasa a ser privada, la plataforma de medios sociales tendrá menos salvaguardias en cuanto a la moderación de sus contenidos. Musk tendrá el poder de remodelar el discurso en una red social utilizada por más de 200 millones de personas cada día y socavar el trabajo que la empresa ha realizado en los últimos dos años para mitigar la propagación de la desinformación y el discurso de odio. Algunas personas celebran las ideas de Musk sobre la libertad de expresión, pero a los especialistas y activistas de los derechos digitales les preocupa que esto sea un paso atrás que podría socavar las democracias, en lugar de fortalecerlas.
¿Podría esto afectar a la conversación política en Twitterzuela?
Es lógico pensar que cualquier cambio en las normas de Twitter y en la moderación de contenidos afectará a la forma de hablar y de encontrar información en Twitter, sobre todo porque es más que una plataforma de medios sociales en Venezuela: en muchos casos, es nuestro principal canal para obtener información, especialmente para la diáspora venezolana.
El régimen venezolano es muy consciente de lo importante que son las conversaciones en Twitterzuela para formar la opinión pública y ha trabajado duro para mantenerse como el principal actor en las conversaciones políticas en Twitter. Por ello, la dictadura de Maduro ha conformado una enorme tropa de personas pagadas con recursos del Estado para contaminar la conversación digital venezolana (a veces también internacional), con el objetivo de confundir, manipular y desviar la atención de los problemas reales denunciados por la sociedad civil, los medios independientes, los periodistas y los activistas a través de Twitter, y para atacar y dirigir el acoso hacia personas o instituciones concretas.
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Twitterzuela tiene muchos problemas y el régimen venezolano ha violado los derechos digitales de periodistas, ciudadanos, activistas y políticos al utilizar cuentas coordinadas de comportamiento inauténtico para imponer su narrativa en la plataforma.
Lee el artículo completo en inglés de Caracas Chronicles aquí.
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