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Trabajo en alianza entre ProBoxVE, Digital Democracy Institute of the Americas (DDIA) y el Digital Forensic Research Lab (DFRLab)
Las recientes presidenciales en Venezuela, que proclamaron a Nicolás Maduro como vencedor con un cuestionado 51.20% de los votos, desataron una ola de indignación y protestas. La comunidad internacional y los ciudadanos se alzaron contra lo que muchos consideran un flagrante fraude. En lugar de desescalar la crisis, el régimen decidió intensificar la represión tanto en las calles como en el ámbito digital.
Antes de las elecciones, la censura ya limitaba severamente las fuentes de información independientes, empujando a los venezolanos a utilizar redes sociales y aplicaciones de mensajería para acceder a noticias veraces y denunciar abusos. Sin embargo, tras el 28 de julio, luego de que ciudadanos y medios utilizaran masivamente espacios en línea para el reclamo y la documentación resultados por centro de votación que daban, en su gran mayoría a González Urriria cómo el vencedor del proceso electoral, de acuerdo a las actas. El oficialismo cambió su enfoque: las redes sociales, antes herramientas de propaganda, se convirtieron en objetivos de una campaña de criminalización masiva, usando estas plataformas para perseguir a la disidencia.
ProBox, el DFRLab y DDIA, examinamos cómo el aparato de comunicación y entes del Estado transformaron espacios en línea de un medio de manipulación, a un instrumento de represión. Revelando y documentando en tres entregas, una operación oficialista en plataformas como X, Instagram, TikTok, Youtube, Whatsapp y Telegram, para arremeter ferozmente contra quienes expresaron su voluntad el 28 de Julio y han exigido transparencia en los resultados de la elección.
El Capítulo I examina cómo los términos «paz» y «justicia» fueron utilizados en línea por actores estatales, promovidos inicialmente por el Ministerio de Comunicaciones durante el periodo electoral y posteriormente en el contexto de represión contra supuestos «terroristas» y «fascistas». Documentando el uso de cuentas vinculadas a componentes militares y una red de 396 usuarios publicando “ser garantes de paz” Mientras se criminaliza y estigmatiza a manifestantes opositores, difamando a los «Comanditos» (grupos organizados para la defensa del voto opositor), asociándolos con actos vandálicos y bandas armadas para justificar la persecución.
Demostrando el narrativa de «paz» se usó como mecanismo para aplacar derecho a la protesta y el disenso; la investigación revela que una publicación de Nicolás Maduro en TikTok alcanzó más de 4,7 millones de reproducciones y al menos 15 canales de YouTube difundieron contenido relacionado. Esta estrategia de desinformación, que incluyó actores estatales y civiles como el gobernador de Carabobo y la Alcaldía de Valencia, también se extendió a múltiples plataformas, logrando un amplio alcance en línea.
Antesala: Las redes sociales el día de la elección presidencial (28 de julio)
En las últimas dos décadas, la hegemonía comunicacional del chavismo en Venezuela ha reducido drásticamente el espacio informativo, con al menos 408 medios cerrados desde 2003. La oposición y medios independientes, censurados en medios tradicionales, han buscado refugio en redes sociales y portales digitales, pero estos también han sido atacados, con más de 60 sitios bloqueados por Conatel, incluyendo a pocas semanas de la elección, verificadores como el Observatorio Venezolano de Fake News, EsPaja y Cazadores de Fake News.
El régimen ha intensificado la represión en línea, usando campañas de desinformación y estigmatización contra voces críticas. A pesar de estos desafíos, el 28 de julio, día de las elecciones, las redes sociales y aplicaciones de mensajería jugaron un papel crucial, destacando un récord de hashtags sociopolíticos y un cambio en la conversación de positiva a negativa tras el anuncio de la victoria de Nicolás Maduro.
Capítulo I: “La paz” de Maduro
Con la lectura del primer boletín de resultados por parte de Elvis Amoroso (Presidente del Consejo Nacional Electoral leal al Maduro) durante la madrugada del lunes 29 de julio, que daba como ganador a Nicolás Maduro como presidente reelecto, Venezuela amaneció con una inconformidad que se manifestaba en redes y en las calles.
Desde la mañana del 29 de julio empezaron a sonar cacerolas en Caracas y en otras ciudades del país; a mediodía ya se registraban las primeras protestas espontáneas de personas que se negaban a aceptar el resultado anunciado por el CNE y que horas después fue refutado por el Comando Con Vzla y de la Plataforma Unitaria Democrática. Asegurando primero, tener 30% de las actas electorales en su mano y más tarde, que el triunfo electoral le correspondía al candidato Edmundo González Urrutia.
Las protestas, especialmente desde zonas populares usualmente identificadas como “bastiones del chavismo”, recibieron una respuesta del Estado en contra de los ciudadanos que ha sido desmedida y alarmante; acumulando, hasta el 18 de agosto, un total de 24 fallecidos y 1.503 arrestos “verificados e identificados”, según los datos manejados por el Foro Penal.

En este contexto, los hashtags #Paz y #Justicia fueron utilizados por diversas entidades gubernamentales (militares y no militares) de Venezuela para impulsar una falsa narrativa de «calma» que en realidad encubría el uso de tácticas represivas para infundir miedo y zozobra entre los críticos del régimen.
La narrativa de paz no es nueva, ni es solo poselectoral. De forma irónica, a las denuncias de ONG y opositores de usar grupos paraestatales, usualmente conocidos como “colectivos”, Maduro respondió asegurando que eran “colectivos de paz”. Este discurso ha estado muy presente a lo largo de 2024. Las tendencias posicionadas en X así lo muestran. La primera etiqueta es del 4 de enero impulsada por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información (MIPPCI), que suele coordinar la respuesta de diversos actores institucionales, y a la “tropa tuitera”, con #PuebloEstableYEnPaz con 31.397 tweets aproximadamente.
Diosdado Cabello, vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), exdirector de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), expresidente de la Asamblea Nacional, exministro de varias carteras, también viene impulsando la narrativa de “paz” con etiquetas como #ConChávezYNicolásPorLaPaz con más de 11.730 tweets.

De hecho, el día de las elecciones, MIPPCI promovió #VotaPorLaPaz2024 con más de 64.600 tuits, y al día siguiente continuó su narrativa con #GanóLaPazYLaEsperanza con una foto de Maduro sonriente tras votar. Esta última reunió 50.600 tuits.
Esa misma etiqueta #GanóLaPazYLaEsperanza junto a #PuebloDeJusticia se usaron una semana después del domingo de elecciones. Ambas promovidas por el MIPPCI fueron usadas por gobernadores y ministros, pero especialmente por cuentas del alto mando militar, como es el caso del comandante general del Comando Estratégico de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (CEOFANB), Domingo Hernández Lárez. y el Comandante General de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), mostrando la detención de mujeres que, según este último, forman parte de “células durmientes de los comanditos de la violencia” con intenciones “terroristas”.

En el caso de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), además de que se alineó rápidamente con el discurso de «paz”, se detectó un comportamiento inusual en las respuestas a Elio Estrada Paredes (Comandante General). Destacando casos en X donde el número de respuestas a videos de Maduro o asociados a persecución era mucho mayor que el número de “me gusta”. Revisados en detalle, estos también contenían mensajes repetidos casi idénticos de cuentas con pocos seguidores, mismo caso con la cuenta de la GNB. Identificando entre el 02 de julio y el 05 de agosto, 396 cuentas en X que hicieron publicaciones utilizando la frase “garantes de paz”.


Pero, no sólo instituciones militares se alinearon bajo la narrativa de “paz” para criminalizar a los manifestantes.
Publicaciones del 29 de julio desde cuentas oficiales del Ministerio del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierras en Instagram y en Facebook, utilizaron la etiqueta #Paz y citan a Maduro afirmando que “80% de los manifestantes tienen antecedentes penales, algunos vienen de vuelos de Estados Unidos y el “90% de los capturados (…) están en estado avanzado de drogadicción, portan armas y confiesan que están siendo pagados por día”.

Usando la misma etiqueta también se identificó una publicación de una cuenta llamada “paz_de_venezuela” en Instagram el 3 de agosto, en la que se muestra la participación en el “Congreso por la paz, diálogo y encuentro” del gobernador Rafael Lacava en Carabobo, uno de los estados con mayor represión en las protestas postelectorales.

Maduro también utilizó “#Paz” en su perfil de TikTok con un extracto de la “Sesión permanente y conjunta del Consejo de Estado y el Consejo de Defensa de la Nación”. En esta llama cobarde a Edmundo González Urrutia y asegura que la oposición se encargó de “instalar nuevas bandas delincuenciales con droga, plata y armas”. Hasta el 15 de agosto, esta publicación contaba con más de 4,7 millones de reproducciones, 66 mil me gusta, 40 mil 300 comentarios, 5.846 guardados y 4.418 enviados.

Esta fue replicada en Facebook por otros actores oficialistas cómo el gobernador del estado Portuguesa, Primitivo Cedeño y por la alcaldesa de Valera, estado Trujillo, Angie Quintana.
La narrativa de paz fue entonces una de respuesta policial y militar, de apaciguamiento de la protesta ciudadana mediante arrestos de supuestas “personas violentas” y “terroristas”. En lugar de tratarse de acciones preventivas para evitar o reducir amenazas potenciales a la seguridad nacional o la de promover la convivencia y el entendimiento de forma preventiva.
Se registraron siete distintas etiquetas con la narrativa de la paz, durante el período estudiado; pero su uso cambió rápidamente. Durante la época previa al día de la elección, se usaron para promover el voto por Nicolás Maduro como “garantía de paz” y llamados a votar “en forma pacífica”. Estas tendencias que acumularon al menos 150 mil publicaciones en X, y luego de la elección, fueron luego utilizadas para acusar a los Comanditos de no ser organizaciones electorales; sino de promover supuestas acciones violentas que han sido respondidas con acciones militares y discursos amenazantes..
La tarde del 29 de julio también identificamos “#ComanditosDelTerror”, con alrededor de 19 mil mensajes en X. Liderada por la cuenta del programa de Diosdado Cabello y adeptos del oficialismo más radical, aseverando que los comanditos eran los responsables de “la violencia que se había vivido a lo largo del día en el país”.

Parte de la premisa utilizada por el gobierno sobre los “actos vandálicos” supuestamente causado en protestas en rechazo a los resultados anunciados por el CNE y exigiendo su publicación de las actas por centro electoral, está vinculada a los «Comanditos» del Comando Con Venezuela, que es el movimiento de organización de campaña nacional vinculado a Edmundo González, liderado por María Corina Machado.
La etiqueta contra los Comanditos también fue utilizada con “#CárcelParaLaSayona”, una campaña de difamación y ataques coordinada por el mismo grupo (que por cierto, es algo sistemático) el mismo día, esta vez exigiendo el arresto de María Corina Machado con al menos de 11 mil mensajes. Estas publicaciones ya hacían referencia a los “Comanditos” como grupos “fascistas”, “guarimberos” y “violentos”.

Sin embargo, cifras de Foro Penal revelan un panorama diferente. La ONG cuenta entre los detenidos a 129 adolescentes, 14 indígenas, 18 personas con discapacidad y 200 mujeres. La lista también incluye a periodistas, fotógrafos, abogados, activistas de derechos humanos y líderes políticos de la oposición.
DDIA también monitoreó casos explícitos en los que los opositores fueron clasificados de forma peyorativa en cuentas y perfiles públicos utilizando términos como fascistas y terroristas. Destacó la página oficial de la Alcaldía de Valencia en Facebook, que compartió dos vídeos el 31 de julio (aquí y aquí) en los que llama “comanditos terroristas” a manifestantes que salen volcando vehículos. Sin embargo, estas grabaciones no han sido verificadas por fuentes independientes capaces de certificar si son videos actuales o antiguos o si realmente ocurrieron en dicha localidad.

En X, ProBox también identificó términos como “fascistas guarimberos” en comentarios alrededor de los mensajes publicados por la periodista del medio estatal TeleSUR, Madelein García. En uno se ve cómo participa en un despliegue militar la noche del 29 de julio en El Cementerio en Caracas,
Asimismo, resaltan publicaciones de Domingo Hernández Lárez, Comandante General de las Fuerzas Armadas, haciendo referencia a que los “comanditados” no “triunfarán” acompañadas por fotos de operativos militares.

En YouTube, el DFRLab recolectó datos de 1.564 videos entre el 28 de julio y el 4 de agosto, detectando entre ellos campañas y publicaciones que se apegaban a la narrativa oficialista. El DFRLab también analizó una lista de los 15 canales con el mayor número de videos publicados, encontrando que 6 de los más activos fueron aquellos directamente vinculados al régimen o que mostraban cierto apoyo a Maduro. Las cuentas que apoyaron al régimen utilizaron un lenguaje institucional para amplificar las órdenes de Maduro sobre la denuncia y detención de quienes protestaran en las calles utilizando términos como “VenApp”, “guarimba fascista”, “comandito terrorista, “comandito criminal” o “Candelita que se prenda”.

Pantallazo del video subido por Luigino Bracci Roa desde Venezuela donde se describe a los “comanditos” como “criminales” y “violentos” (recuadros amarillos). El video fue originalmente transmitido por VTV (recuadro verde), al cual YouTube le suspendió tres canales en 2020. Fuente: YouTube
En rueda de prensa internacional del 2 de agosto, Nicolás Maduro iba más allá, al vincular a los comanditos como grupos armados para generar un atentado en la zona de Bello Monte. “Ya estos delincuentes están siendo buscados”, dijo en ese momento.
Este anuncio, nuevamente bajo una capa de acción policial, se tradujo en un aumento considerable, exponencial y alarmante, del uso de herramientas digitales para la persecución de la disidencia en el país.
Pero, ¿qué son los comanditos?
Los “Comanditos con Venezuela” son grupos ciudadanos formados por al menos diez personas cada uno, que operan bajo el Comando Con Venezuela. Estos grupos, que no reciben financiamiento externo, tienen la misión de informar a sus comunidades sobre el proceso electoral y defender el voto en las elecciones del 28 de julio mediante el acompañamiento de testigos y miembros de mesa. Su rol se amplió al transmitir actas al Comando de la oposición, permitiendo que los resultados fueran revelados a pesar de la resistencia del CNE.
Un informe de la Coalición Informativa (C-Informa) revela una campaña del régimen chavista contra los “Comanditos” que empleó ciberdelincuencia, cambios de identidad y el uso de cuerpos de seguridad para sembrar miedo y represión. La campaña, que se expandió a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería como WhatsApp, utilizó términos violentos y desinformación para catalogar a los Comanditos como terroristas. Además, la actualización de la app VenApp facilitó la denuncia de opositores. Que ha intensificado la persecución de voces críticas y aumentando el temor entre los activistas, quienes, a pesar de todo, siguen firmes en su reclamo.
En posteriores entregas de esta investigación, ProBox, el DFRLab y DDIA ahondarán en cómo el régimen de Maduro usó la aplicación de VenApp para centralizar la denuncia a la disidencia e instaurar el miedo a través de la “Operación Tun Tun”, en la que se amenazó y se continúa amenazando con arrestos en su casa a quienes protesten, incluso a través de sus redes sociales.
¿Cuál es la estrategia del régimen con estas acciones?
Generar miedo para inmovilizar la protesta ciudadana, en las calles y en las redes sociales, fue uno de los principales objetivos de la campaña desinformativa alrededor de la figura de los comanditos. Estrategia que empezó mucho antes de las elecciones, coinciden los especialistas.
Para el coordinador editorial de Cocuyo Chequea, Jeanfreddy Gutierrez, esta se puede dividir en dos partes. La primera en desprestigiar, minimizar e invalidar a los Comanditos, asegurando que eran muchos menos los conformados que los que se anunciaban. “Más tarde, la narrativa fue señalar que estas organizaciones comunitarias no habían nacido para cuidar votos sino para generar focos de violencia y terrorismo, para lo que las cuentas que se infiltraron y simularon ser opositoras, se transformaron en «Caza Guarimbas» que acusaron y señalaron a quienes se involucraron en protestas o habían sido testigos electorales como responsables de actos vandálicos”, señaló Gutierrez.
A juicio del coordinador de Medianalisis, Héctor Rodriguez, “la protesta ciudadana está criminalizada en el país desde hace muchos años, lo novedoso es que ahora se criminaliza virtualmente y hay una realidad que está transgrediendo la ley y que increíblemente está llevando a tener más miedo, y es que la manifestación ciudadana sea más reprimida por funcionarios que están utilizando una foto en tu teléfono, un tuit o una publicación en redes para reprimir”.
Sin embargo, a juicio de Gutierrez, a pesar de los arrestos, desapariciones forzadas y amenazas, como los videos terroríficos de la Operacion Tun Tun o el bloqueo de X, aún no se ha logrado evitar la expresión digital masiva, lo que hace pensar que “muchos pueden tener miedo, pero es difícil que todos al mismo tiempo, lo tengamos”.