Más ONG cerradas: así responden en redes al ataque de Ortega contra organizaciones civiles en Nicaragua

Más ONG cerradas: así responden en redes al ataque de Ortega contra organizaciones civiles en Nicaragua

Publicado el 26 Jun 2024

Continúa la persecución contra la sociedad civil organizada.

El régimen de Daniel Ortega continúa su ofensiva contra la sociedad civil en Nicaragua, e intensifica la represión al cancelar la personería jurídica de 11 asociaciones y fundaciones, incluyendo al Instituto Tecnológico Victoria (ITV). 

 

Este ataque sistemático, que incluye la clausura de instituciones que proporcionaban servicios esenciales, evidencia una estrategia calculada para eliminar cualquier forma de disidencia y consolidar el poder absoluto del gobierno. 

 

 

Una práctica vieja

 

Las 11 nuevas organizaciones que dejan de hacer vida en Nicaragua pasan a formar parte de la lista de las más de 3.000 asociaciones u organizaciones que desde el 2018 han sido cerradas por el régimen de Ortega-Murillo. 

 

La lista de ONG afectadas es larga e incluye asociaciones de todo tipo. Desde institutos tecnológicos, pasando por asociaciones para ayudas médicas, asociaciones ganaderas y también religiosas (evangélicas). Incluso productores de musáceas y una sociedad de tiro con arco fueron suspendidas. 

 

Además de las 11 asociaciones disueltas, otras cuatro asociaciones han sido disueltas bajo la modalidad de «disolución voluntaria». Este término significa que la propia organización decide cesar sus actividades y proceder a su cierre de manera autónoma. 

 

Y a pesar de que los organismos internacionales y defensores de DDHH denuncian que esto como un acto sistemático del cierre del espacio público; desde  el régimen nicaragüense se justifica la medida a través de un decreto, publicado en el diario oficial ‘La Gaceta’. 

 

Según el decreto, las organizaciones cerradas, como el ITV, “no han informado oportunamente sobre sus donaciones ni han promovido políticas de transparencia en la gestión de fondos, además de presentar inconsistencias en sus estados financieros”. 

 

En Nicaragua, donde muchas organizaciones han sido forzadas a cerrar bajo acusaciones de no cumplir con requisitos legales como la presentación de informes financieros o la transparencia en el manejo de fondos, algunas organizaciones pueden optar por la disolución voluntaria para evitar sanciones más severas o para proteger a sus miembros y activos de posibles confiscaciones.

 

Estrategia de Control y Represión

 

Desde las protestas antigubernamentales de 2018, el régimen de Ortega ha intensificado su campaña de represión y censura contra cualquier forma de oposición. La cancelación de estas ONG es parte de una táctica más amplia para consolidar su control autoritario. Organizaciones religiosas, defensoras de derechos humanos, grupos de ayuda humanitaria y entidades dedicadas al desarrollo comunitario han sido implacablemente perseguidas, independientemente de su orientación política o histórica relación con el régimen.

 

Las ONG clausuradas desempeñaban roles cruciales en la sociedad nicaragüense, desde la educación superior y la promoción de estilos de vida saludables hasta el apoyo a personas con discapacidades y el desarrollo de deportes. El ITV, por ejemplo, ofrecía formación profesional y otorgaba becas, facilitando el acceso a la educación para sectores vulnerables. La Fundación de Familias en Apoyo a Personas con el Trastorno del Espectro Autista proporcionaba servicios esenciales para una población particularmente necesitada de apoyo especializado.

 

En la actualización oral sobre la programación y protección de los derechos humanos en Nicaragua, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas manifestó que están monitoreando a los defensores de derechos humanos en el país, quienes además de ser despojados de su nacionalidad y libertad, también han perdido sus pensiones y se les ha impedido ejercer sus profesiones.

 

Asimismo, destacaron la persecución ejercida por las autoridades nicaragüenses contra miembros de grupos religiosos, cancelando sus celebraciones, y han hecho un llamado para que no continúe el deterioro de la situación de derechos humanos.

 

 

Reacciones y Percepción Pública

 

A pesar de la gravedad de estas medidas, la repetición de eventos similares ha llevado a una cierta apatía en la percepción pública. Mientras algunos medios de comunicación han informado sobre las cancelaciones, provocando reacciones de descontento, la falta de cobertura amplia y constante contribuye a un ambiente de resignación y desinterés. Este silencio relativo en redes sociales y otros canales refleja el éxito del régimen en normalizar la represión como parte de la vida cotidiana en Nicaragua.

 

 

Con la finalidad de registrar la conversación en torno al tema del cierre de ONG en Nicaragua, realizamos una búsqueda especializada en redes utilizando términos claves relacionados con las cancelaciones y la represión en el país centroamericano. 

 

Desde el 15 de mayo hasta el 16 de junio, se identificaron un total de 670 menciones en diversas plataformas digitales. Los picos de conversación ocurrieron el 25 de mayo, el 1 de junio y el 8 de junio, con 72 menciones cada uno.

 

 

La conversación se concentró principalmente en Facebook, representando el 96.57% de las menciones (647 menciones), seguido por Instagram con el 2.54% (17 menciones), TikTok con el 0.6% (4 menciones), y otras plataformas con el 0.3% (2 menciones).

 

Entre las palabras más repetidas durante esta conversación destacan «Daniel Ortega» (87 menciones), «Ministerio del Interior» (40 menciones), «persecución» (15 menciones), y «Ministerio Público» (14 menciones).

 

Las principales cuentas que lideraron las menciones sobre este tema fueron Café con Voz con 12 y más de 1,891,320 impresiones, Radio Darío con 11 menciones y más de 1,021,350 impresiones, y Artículo 66 con 7 y más de 2,637,376 impresiones. Estas cuentas han jugado un papel crucial en denunciar la represión de Ortega y han servido como plataformas para protestar contra la persecución de la sociedad civil nicaragüense.

 

 

 

A pesar de los intentos del régimen por silenciar la disidencia y controlar la narrativa pública, asegurando “callará a los opositores respaldados por Estados Unidos”, las plataformas digitales y el activismo ciudadano disidente buscan amplificar la información y amplificar las violaciones sistemáticas a los derechos humanos que se viven en Nicaragua bajo el régimen de Daniel Ortega.

 

Para más información sobre manipulación sociopolítica en redes pueden seguirnos en las redes sociales como @ProBoxVe 

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