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En un contexto de alta tensión política como el que vive Venezuela tras las elecciones del 28 de julio y la toma de posesión presidencial por parte de Nicolás Maduro el 10 de enero, las redes sociales reafirman su importancia en la comunicación y el flujo de información a raíz de la censura de medios tradicionales y digitales independientes. Sin embargo, en estos espacios también ha confluido la crítica y los reclamos para medios de comunicación independientes que siguen compartiendo información a pesar de tener bloqueado el acceso a sus portales web.
Los reclamos llegan en un contexto en el que se reportan al menos 10 periodistas venezolanos encarcelados en el contexto electoral y en el que la mayoría ha sido acusado de terrorismo. Medios informativos, cuyas páginas fueron bloqueadas por orden de Conatel antes de las elecciones del 28 julio, como Tal Cual, El Pitazo, Efecto Cocuyo y El Estímulo, reciben comentarios negativos por parte de seguidores que consideran a Edmundo González el legítimo presidente de Venezuela y reclaman que se le llame así cuando se menciona en una noticia.
Estos comentarios en redes sociales desprestigiando a los medios independientes por no nombrar a Edmundo González como presidente o por llamar presidente o mandatario a Nicolás Maduro son frecuentes. Ante esto los medios de comunicación han dado respuestas.
El Diario Tal Cual escribe a pie de página en algunas de sus noticias el siguiente texto:
“*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país”.
El ataque es reiterativo
En ProBox realizamos un análisis de varias publicaciones en redes sociales que nos permitió comprobar cómo medios independientes en Venezuela son muchas veces criticados por sus titulares relacionados con cómo se hace referencia a Edmundo González.
Medios como Tal Cual, Efecto Cocuyo, El Pitazo y El Estímulo, han optado por no publicar ningún cargo y nombrar directamente a González sin atribución alguna. Esto ha desatado una ola de críticas.
El 25 de octubre, Efecto Cocuyo compartió en Instagram una noticia sobre la reunión de González con la presidenta de Wola. Esta publicación recibió comentarios como “PRESIDENTE ELECTO**”.

Un reporte de Tal Cual en Instagram sobre la visita de Edmundo González a Argentina también fue criticado por llamar “opositor” a González, al igual que una publicación de El Estímulo en la que se le nombró como “candidato opositor” González.


Ejemplos como este siguen. Una publicación de El Pitazo el 10 de enero recibió críticas por llamarle “líder de la oposición”. Un usuario comentó: “pregunto por qué algunos medios de comunicación no lo llaman Presidente de Venezuela. Por Dios”.
El Pitazo y Efecto Cocuyo son los medios que han recibido más comentarios negativos en torno a noticias sobre González. Cualquier nota sobre él en diversas redes sociales sobre declaraciones, visitas a países, reuniones, entre otras, son criticadas por no ser nombrado “Presidente”.



No es tibieza, es censura
El papel de los medios de comunicación independientes en Venezuela ha sido clave en el contexto pre y post electoral. A pesar del bloqueo, la persecución y la censura, los medios digitales independientes han reseñado lo que ha pasado en torno a las elecciones, las denuncias de fraude, las protestas, marchas y el camino y estrategia que ha tomado la oposición liderada por María Corina Machado en medio de un escenario convulsionado por la represión y la detención de miles de ciudadanos que han sido perseguidos y aterrorizados como parte de una política del Gobierno de Nicolás Maduro. ,
El Diario Tal Cual lo deja expreso en su pie de página de forma muy clara, en Venezuela el periodismo se ejerce en un entorno hostil. De hecho, nombra tres instrumentos jurídicos bajo los cuales la libertad de expresión está cercenada. Las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo» son una tríada que se engrana para multar, penalizar y sobre todo autocensurar a los medios de comunicación independientes que aún siguen trabajando en el país.
Nombrar a Edmundo González como presidente electo sería visto, bajo estas leyes, como un delito y por lo tanto acarrearía consecuencias civiles y penales para el medio y sus periodistas. En un entorno en el que Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) y el Colegio Nacional de Periodistas (CNP) contabilizan a 10 periodistas presos por el régimen, los medios independientes en Venezuela han optado por ser cautelosos con las formas para evitar mayores censuras y persecusión.
Por ejemplo, los supuestos 3 y 5 del artículo 11 de la Ley contra el Facismo prohíben aquellas expresiones que “denigren de la democracia, sus instituciones y valores republicanos”. Este supuesto es tan genérico que amenaza directamente cualquier tipo de expresión relacionada con asuntos de interés público o relacionadas a funcionarios representantes del Estado. Si consideramos que en Venezuela no existe la separación de poderes y que Nicolás Maduro fue juramentado el 10 de enero, nombrar a González presidente traería consecuencias penales para los pocos medios que aún pueden reportar desde el país.
Entre las consecuencias de esta ley, por ejemplo, se establecen sanciones penales que van de 6 a 12 años de prisión para quienes incurran en las prácticas descritas en el artículo 11, así como aquellos que propugnan “la eliminación de derechos y garantías constitucionales”.
A pesar de la censura y de la persecución, los medios independientes venezolanos siguen reportando lo que sucede y siguen fortaleciendo la lucha contra la desinformación y generando alianzas como “#LaHoraDeVenezuela” (coordinada por la organización colombiana Connectas) , en la que medios independientes y organizaciones civiles se unieron para fortalecer esfuerzos en un entorno tan adverso. Tomar estas decisiones, de continuar trabajando por el acontecer diario les ha propiciado bloqueo, censura y persecución por parte del régimen.
En este momento, la ONG VeSinFiltro reporta el bloqueo de al menos 60 páginas de noticias, 8 páginas de activismo y derechos humanos, X/Twitter, plataformas de streaming y multimedia, Signal, las páginas de 22 servicios de VPN y de Tor, así como el bloqueo temporal de TikTok, Telegram y servidores públicos de Google.
En Venezuela, los ciudadanos, periodistas, organizaciones y medios independientes son aliados esenciales en la lucha para afrontar la censura y mantener vigente la defensa de los derechos humanos. Lejos de ser enemigos, estos medios enfrentan la desinformación del régimen de Maduro y amplifican las voces de la sociedad civil, a menudo siendo la única fuente de información confiable para los ciudadanos dentro y fuera del país. Así pues, el periodismo independiente venezolano necesita el apoyo de los ciudadanos para poder replicar información verídica y llegar a los rincones donde la desinformación y la propaganda del régimen pretenden dominar la conversación y manipular la realidad.
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